Perito Calígrafo y Grafólogo Forense Getafe ☎ 627412775: ¿Qué es el parámetro gráfico de la presión, como fuerza ejercida con el útil escritural en pericia caligráfica? y ¿Cómo debe analizar el perito calígrafo la presión de un escrito?. Servicios Profesionales de Perito Calígrafo Forense en Getafe, Grafólogo, Gabinete de Pericia Caligráfica de firmas y escrituras, Adveración Testamentos Ológrafos. Perito Propiedad Industrial Getafe.
El perito calígrafo y grafólogo en Getafe analiza y compara los trazos de firmas y textos manuscritos para verificar si han sido realizados por una persona específica o si se trata de una falsificación y suplantación de la autoría. Por su parte, la presión del bolígrafo es la fuerza motriz que el escribiente ejerce con el instrumento de escritura contra el soporte (el papel). Para un perito calígrafo, es un indicador fundamental de la autoría, espontaneidad y hábitos gráficos de una firma o manuscrito
La presión es un término con varias acepciones, pero que nadie se asuste, en este artículo hablo de la que concierne a la pericia caligráfica. A esa fuerza que el escribiente, a través del útil, ejerce sobre el soporte. Esa es la definición más acertada que contemplo. Al fin y al cabo, es la adaptación pericial (caligráfica) a la primera acepción de la RAE.
La presión es esa variable (de constructos, variables e ítems hablaré en otro artículo), que, sin duda, todo perito calígrafo y grafólogo Getafe dirá que es fundamental, pero que, no diré cada uno, pero sí que, dependiendo del perito, se explica de manera distinta. Y esto distorsiona qué es la presión y cómo estudiarla. Sí, para qué sirve es algo importante, porque tiene dos variantes, o mejor dicho, finalidades. La primera, es directa, solitaria y específica. La presión, por sí sola, garantiza la originalidad del escrito (pongamos, a partir de ahora, una firma como ejemplo). Porque sí, el primer paso, estemos ante el caso que estemos, en pericia caligráfica, es concluir si se trata de un original, de una copia, de una impresión, esto parece lógico, pero no será ni la primera ni última vez, que sucede que se analiza por original, una buena impresión. El simple hecho de que conste y se aprecie presión a lo largo del recorrido, nos habla de que ahí, hubo una fuerza ejercida manuscritamente (incluso esto tiene sus dificultades, pero hoy no es el día). También debemos hacer constar que, un perito ducho en la materia (y tampoco hay que serlo tanto), en la mayoría de las ocasiones, con la observancia mínima, será capaz, en impresiones «modernas», de ver las trazas que indican eso mismo, pero lo hacemos constar porque, no es algo que, desgraciadamente, sea anecdótico a estas alturas. Además de ello, no solo debemos estudiar la originalidad o tipología de esa firma, sino de todo lo que a ella le acompaña (documento, texto, sellos si los hubiera, etc.).
Pero una vez las primeras comprobaciones están hechas, y ya en el análisis pericial caligráfico, hay que adentrarse en el estudio de la variable, que sería la segunda variante, ya, más complicada, relacionada y técnica. ¿Qué es la presión? Ya lo hemos definido. ¿Qué no es la presión? Buena pregunta para un perito grafólogo y calígrafo en Getafe. Y para empezar, la respuesta es que NO es el calibre. De hecho, en muchas ocasiones, cuando se analizan fotocopias, hay dos tipos de peritos. Los primeros, los buenos, los que hacemos constar que, al tratarse de fotocopias, hay parámetros, como la presión (y otros), que no podemos estudiar. Los segundos, los malos, los que indican que, aproximarán (o estudiarán, aquí ya se «tiran a la piscina») la presión a través del calibre. Aquellos que saben venderlo, lo harán bien, porque se puede «medioexplicar», «medioconfundir», pero aquí lo dejo claro (por si debe, por ejemplo, como Letrado, contrainterrogar). El calibre, es la medición del trazo dejado por el útil. Es decir, se trata de una medida de expansión y no de fuerza (como lo es la presión).
¿Cómo se analiza correctamente la presión en pericia caligráfica y qué errores deben evitarse?
Y sí, se puede argumentar que, en la presión, podemos llegar a obtener métricas. Es decir, estudiar (mediante IR), la profundidad del surco, así como anchura (su calibre). Y no faltaría a la razón. De hecho, se hace. Pero, ¿de qué depende la profundidad de un surco? De la fuerza ejercida. ¿De qué depende la expansión (porque el calibre no contempla la profundidad del trazo) de la tinta? Pues de la tinta, del soporte y, en menor medida, de la fuerza, y cuando se trate de fotocopias, pues de la calidad de la misma (como concepto general). La conclusión no es que analizar el calibre esté mal. La conclusión es que equiparar el calibre a la presión, es un error que puede desvirtuar el estudio, porque estaría comparando unidades distintas.
Otro aspecto a tener en cuenta, y aquí es extrapolable a todas las fotografías que hagamos, es siempre hacerlas igual (e indicar cómo se han realizado). Es decir, la presión ayuda a comprender y concluir sobre otros análisis (por ejemplo, el entrecruzamiento) y la «adaptación», sobre todo lumínica, la variación en la toma de la fotografía, etc. puede hacer (como con el calibre), que comparemos el mismo trazo desde distintos ángulos, y eso, ya no es cotejar sino comparar, como mucho. Y sí, cotejar lo defino siempre como la comparación técnica, y para hacer honor a este último término, que glorifica el primero, debemos seguir una sistemática que comienza, por comparar iguales. No diferentes, y mucho menos adaptaciones (con más o menos premeditación respecto al resultado).
Pero entonces, la pregunta sobre la presión es, qué se estudia de esta variable. Es común, tener un análisis superficial sobre su «fuerza», basada en la catalogación entre fuerte, media y débil. Es decir, se exponen ilustraciones de la presión y se concluye: el perito calígrafo y grafólogo que presta servicios profesionales en Getafe, sobre ellas. Si todas son iguales respecto a la catalogación, no, etc. Pero esto, así, desde un principio, ya suena a cierta subjetividad, por lo tanto, no nos vale (o no debería valernos).